El Gobierno nacional aprobó una nueva actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una medida que se reflejará durante febrero en los precios de la nafta y el gasoil en las estaciones de servicio de todo el país.
La decisión fue oficializada a través del decreto 74/2026, publicado en el Boletín Oficial, y forma parte del esquema de incrementos parciales que el Ejecutivo viene aplicando para escalonar el impacto de las actualizaciones impositivas. Desde el Gobierno señalaron que el objetivo es avanzar en un sendero fiscal sostenible sin trasladar de manera plena los ajustes acumulados de una sola vez.
En términos generales, la suba impactará tanto en las naftas como en el gasoil, combustibles clave para la actividad productiva y el transporte de cargas. Si bien los incrementos por litro son graduales, se suman a una estructura de costos que sigue presionando sobre la logística, especialmente en un contexto de alta circulación de camiones y fuerte demanda de combustibles.
La normativa mantiene un tratamiento diferencial para el gasoil en determinadas regiones del país, como la Patagonia y algunas zonas del interior, donde se aplican alícuotas reducidas con el objetivo de amortiguar el impacto en economías regionales y en actividades intensivas en transporte.
Para el sector del transporte de cargas, estas actualizaciones impositivas vuelven a poner en el centro del debate el peso del combustible dentro de los costos operativos, en un escenario donde la previsibilidad y la eficiencia logística resultan claves para sostener la actividad.
